sábado, 19 de julio de 2008

La conservación de los patrimonios tangible e intangible

De Hitchcock a La Patrona: el rol de la alfabetización cultural en la conservación de los patrimonios tangible e intangible.
Oscar Carbajal Mariscal
insigniafilms@gmail.com

Madeleine (Kim Novak), la esposa suicida del millonario constructor de barcos, deshoja unas rosas en la bahía de San Francisco, bajo el archireconocido puente Golden Gate, mientras es observada de cerca por Scootie (James Stweart en el rol del detective acrofóbico), en la famosa película de Alfred Hitchcock Vértigo. De súbito la mujer se arroja al agua y el detective corre a salvarla, en una poderosa escena de peligro y pasión amorosa.

48 años después de ver esa rutilante escena en el cinematógrafo, ese lugar bajo el puente y otros rincones de San Francisco, muestran la ostentosa placa en la que se recuerda la filmación de Vértigo. Sobra decir que se trata de lugares imprescindibles para el recorrido turístico, aunque muchos de los que lleguen ahí jamás habrán escuchado el nombre de Hitchcock.

El cine y, en general, los medios audiovisuales, hoy más que nunca, están creando un nuevo tipo de iconos, que vienen a sumarse a las listas interminables de lugares imprescindibles para los recorridos turísticos. El consumo cultural no tiene parangón, y eso me induce a las reflexiones: ¿El hecho cultural (incluido lo patromonial) exitoso es adecuado? ¿La mercadotecnia ha copado el lugar de los gestores culturales? ¿Las comunidades tienen capacidad de respuesta en la escencificación de los proyectos culturales que involucran a su región?

La Patrona. Fuente La Jornada. La Internet, en su desarrollo infatigable y en su (aparente) democracia, nos provee de múltiples opciones para el conocimiento de nuestro mundo globalizado. Son reconocidos los blogs sobre intercambio de experiencias de viaje en otros países, así como la popularización de ofertas turísticas y la profundización de las referencias culturales de todo tipo.

Después de leer el best seller, que mañana se convertirá en la película de éxito, la referencia obligada es la búsqueda en la Internet, si deseas conocer las referencias intertextuales de la obra.

Al día siguiente en el que un joven fundamentalista tapatío mutiló la obra La Patrona de Ahumada, en una exposición gráfica en la ciudad de Guadalajara, la imagen destruida, que representaba a una suerte de Juan Diego con la tilma extendida, en la que observaba el famoso desnudo de Marilyn Monroe en un damasco rojo, recorrió los sitios de discusión de la Red, desatando la polémica. Tanto el artista, como el tristemente célebre fundamentalista, tendrán a sus seguidores y a sus detractores, pero el objeto original de la discordia se habrá perdido irremediablemente del mundo físico, y tan sólo quedará una representación digital, con una fuerte carga de contenido ideológico y simbólico, que el mismo autor, tal vez, nunca consideró que llegaría a tener.

Así se manifiesta el panorama de la preservación del patromonio cultural, y lo vimos en el caso de los Demonios de Ocumicho: el pragmatismo absorbió la opción cultural que permitió la superviviencia de una comunidad de artesanos indígenas, quienes tuvieron la oportunidad de dedicarse a otras actividades sociales y económicas, que la misma población sabrá valorar en su debido momento.

Concluyo esta reflexión, haciendo mención a la importancia de los proyectos transversales y multidisciplinarios de desarrollo cultural (social, económico, ecológico, etc.) que deben involucrar a los políticos, gestores y, por supuesto en primer lugar, a la comunidad, la cual resultará beneficiada o perjudicada con las medidas que se tomen al respecto. De la misma comunidad, considero, deben partir las propuestas de conservación del patrimonio simbólico, para lo cual, en la búsqueda del hito cultural o del momento histórico, se precisa de una educación (alfabetización) cultural, que primero desarrollamos los gestores, para adquirir la competencia de saber trasmitirla a nuestros coetáneos.

De esta forma, los que lleguen a tomarse las fotografías al Golden Gate sabrán quién fue Hitchcock y los fundamentalistas tapatíos (y de otras partes del mundo) sabrán que en el arte de este valle de lágrimas están las preocupaciones más humanas y trascendentales, que la misma divinidad envidia.

1 comentario:

Estrella dijo...

Muy enriquecedor Oscar ¡¡¡¡ Gracias